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    December 18

    Los Otros Cuentos...

    La historia de las miradas

    Mira Capitán (porque debo aclararles que en el tiempo en que yo conocí al Viejo Antonio tenía yo el grado de Capitán Segundo de Infantería Insurgente, lo que no dejaba de ser un típico sarcasmo zapatista porque sólo éramos cuatro –desde entonces el Viejo Antonio me llama “Capitán”), mira Capitán, hubo un tiempo, hace mucho tiempo, en que nadie miraba…
    No es que no tuvieran ojos los hombres y mujeres que se caminaban estas tierras.
    Tenían de por sí, pero no miraban. Los dioses más grandes, los que nacieron el mundo, los más primeros, de por sí habían nacido muchas cosas sin dejar mero clarito para qué o por qué o sea la razón o el trabajo que cada cosa debía de hacer o de tratar de hacer. Porque de que cada cosa tenía su por qué, pues sí, porque los dioses que nacieron el mundo, los más primeros, de por sí eran los más grandes y ellos sí se sabían bien para qué o por qué cada cosa, eran dioses pues.
    Pero resulta que estos dioses primeros no muy se preocupaban de lo que hacían, todo lo hacían como fiesta, como juego, como baile. De por sí cuentan los más viejos de los viejos que, cuando los primeros dioses se reunían, seguro tenía que haber una su marimba1, porque seguro que al final de sus asambleas se venían la cantadera y la bailadera. Es más, dicen que si la marimba no estaba a la mano, pues nomás no había asamblea y ahí se estaban los dioses, rascándose nomás la barriga, contando chistes y haciéndose travesuras.
    Bueno, el caso es que los dioses primeros, los más grandes, nacieron el mundo, pero no dejaron claro el para qué o el por qué de cada cosa. Y una de estas cosas eran los ojos.
    ¿Acaso habían dejado dicho los dioses que los ojos eran para mirar? No pues.
    Y entonces ahí se andaban los primeros hombres y mujeres que acá se caminaron, a los tumbos, dándose golpes y caídas, chocándose entre ellos y agarrando cosas que no querían y dejando de tomar cosas que sí querían. Así como de por sí hace mucha gente ahora, que toma lo que no quiere y le hace daño, y deja de agarrar lo que necesita y la hace mejor, que anda tropezándose y chocando unos con otros.
    O sea que los hombres y mujeres primeros sí tenían unos sus ojos, sí pues, pero no miraban. Y muchos y muy variados eran los tipos de ojos que tenían los más primeros hombres y mujeres. Los había de todos los colores y de todos los tamaños, los había de diferentes formas. Había ojos redondos, rasgados, ovalados, chicos, grandes, medianos, negros, azules, amarillos, verdes, marrones, rojos y blancos. Sí, muchos ojos, dos en cada hombre y mujer primeros, pero nada que miraban.
    Y así se hubiera seguido todo hasta nuestros días si no es porque una vez pasó algo. Resulta que estaban los dioses primeros, los que nacieron el mundo, los más grandes, haciendo una su bailadera porque agosto era, pues, mes de memoria y de mañana, cuando unos hombres y mujeres que no miraban se fueron a dar a donde estaban los dioses en su fiestadero y ahí nomás se chocaron con los dioses y unos fueron a dar contra la marimba y la tumbaron y entonces la fiesta se hizo puro borlote y se paró la música y se paró la cantadera y pues también la bailadera se detuvo y gran relajo se hizo y los dioses primeros de un lado a otro tratando de ver por qué se detuvo la fiesta y los hombres y mujeres que no miraban se seguían tropezando y chocando entre ellos y con los dioses. Y así se pasaron un buen rato, entre choques, caídas, mentadas y maldiciones.
    Ya por fin al rato como que se dieron cuenta los dioses más grandes que todo el desbarajuste se había hecho cuando llegaron esos hombres y mujeres. Y entonces los juntaron y les hablaron y les preguntaron si acaso no miraban por dónde caminaban. Y entonces los hombres y mujeres más primeros no se miraron porque de por sí no miraban, pero preguntaron qué cosa es “mirar”. Y entonces los dioses que nacieron el mundo se dieron cuenta de que no les habían dejado claro para qué servían los ojos, o sea cuál era su razón de ser, su por qué y su para qué de los ojos. Y ya les explicaron los dioses más grandes a los hombres y mujeres primeros qué cosa era mirar, y los enseñaron a mirar.
    Así aprendieron estos hombres y mujeres que se puede mirar al otro, saber que es y que está y que es otro y así no chocar con él, ni pegarlo, ni pasarle encima, ni tropezarlo.
    Supieron también que se puede mirar adentro del otro y ver lo que siente su corazón.
    Porque no siempre el corazón se habla con las palabras que nacen los labios.
    Muchas veces habla el corazón con la piel, con la mirada o con pasos se habla.
    También aprendieron a mirar a quien mira mirándose, que son aquellos que se buscan a sí mismos en las miradas de otros.
    Y supieron mirar a los otros que los miran mirar.
    Y todas las miradas aprendieron los primeros hombres y mujeres. Y la más importante que aprendieron es la mirada que se mira a sí misma y se sabe y se conoce, la mirada que se mira a sí misma mirando y mirándose, que mira caminos y mira mañanas que no se han nacido todavía, caminos aún por andarse y madrugadas por parirse.

    Sub Comandante Marcos.


    December 17

    Viejos Amores....

    Vienen a visitarte de tanto en tanto
    Ellos solos se anuncian
    en un sueño liviano,
    juntan las manos
    Son los viejos amores que te recorren,
    laberinto de flores
    aunque no los nombres

    Tienen forma de aire y dos aromas
    de siempre conocidos
    Nadie puede cambiar
    la música de sus palabras
    Son los viejos amores que se aparecen
    sin querer, de repente,
    aunque no los nombres

    Esos que te rescatan de algún abismo,
    los que dan la sonrisa,
    llaman esta mañana domingo por la ventana
    Son los viejos amores que están adentro,
    siempre latiendo,
    aunque no los nombres...

     

    Las cosas raras que hacen los sueños no???

    M.


    November 08

    Un eLeFaNTe OcUpA MuuuCho EsPaCio

    Que un elefante ocupa mucho espacio lo sabemos todos. Pero que Víctor, un elefante de circo, se decidió una vez a pensar "en elefante", esto es, a tener una idea tan enorme como su cuerpo... ah... eso algunos no lo saben, y por eso se los cuento:

    -verano. Los domadores dormían en sus carromatos, alineados a un costado de la gran carpa. Los animales velaban desconcertados. No era para menos: cinco minutos antes el loro había volado de jaula en jaula comunicándoles la inquietante noticia. El elefante había declarado huelga general y proponía que ninguno actuara en la función del día siguiente.
    — ¿Te has vuelto loco, Víctor? —le preguntó el león, asomando el hocico por entre los barrotes de su jaula—. ¿Cómo te atreves a ordenar algo semejante sin haberme consultado? ¡El rey de los animales soy yo!
    La risita del elefante se desparramó como papel picado en la oscuridad de la noche:
    —Ja. El rey de los animales es el hombre, compañero. Y sobre todo aquí, tan lejos de nuestras selvas...
    — ¿De qué te quejas, Víctor? —interrumpió un osito, gritando desde su encierro. ¿No son acaso los hombres los que nos dan techo y comida?
    —Tú has nacido bajo la lona del circo... —le contestó Víctor dulcemente. La esposa del criador te crió con mamadera... Solamente conoces el país de los hombres y no puedes entender, aún, la alegría de la libertad...
    — ¿Se puede saber para qué hacemos huelga? —gruñó la foca, coleteando nerviosa de aquí para allá.
    — ¡Al fin una buena pregunta! —exclamó Víctor, entusiasmado, y ahí nomás les explicó a sus compañeros que ellos eran presos... que trabajaban para que el dueño del circo se llenara los bolsillos de dinero... que eran obligados a ejecutar ridículas pruebas para divertir a la gente... que se los forzaba a imitar a los hombres... que no debían soportar más humillaciones y que patatín y que patatán. (Y que patatín fue el consejo de hacer entender a los hombres que los animales querían volver a ser libres... Y que patatán fue la orden de huelga general...)
    —Bah... Pamplinas... —se burló el león—. ¿Cómo piensas comunicarte con los hombres? ¿Acaso alguno de nosotros habla su idioma?
    —Sí —aseguró Víctor. El loro será nuestro intérprete —y enroscando la trompa en los barrotes de su jaula, los dobló sin dificultad y salió afuera. En seguida, abrió una tras otra las jaulas de sus compañeros.
    Al rato, todos retozaban en los carromatos. ¡Hasta el león!
    Los primeros rayos de sol picaban como abejas zumbadoras sobre las pieles de los animales cuando el dueño del circo se desperezó ante la ventana de su casa rodante. El calor parecía cortar el aire en infinidad de líneas anaranjadas... (Los animales nunca supieron si fue por eso que el dueño del circo pidió socorro y después se desmayó, apenas pisó el césped...)
    De inmediato, los domadores aparecieron en su auxilio:
    — ¡Los animales están sueltos! —gritaron a coro, antes de correr en busca de sus látigos.
    — ¡Pues ahora los usarán para espantarnos las moscas! —les comunicó el loro no bien los domadores los rodearon, dispuestos a encerrarlos nuevamente.
    — ¡Ya no vamos a trabajar en el circo! ¡Huelga general, decretada por nuestro delegado, el elefante!
    — ¿Qué disparate es este? ¡A las jaulas! —y los látigos silbadores ondularon amenazadoramente.
    — ¡Ustedes a las jaulas! —gruñeron los orangutanes. Y allí mismo se lanzaron sobre ellos y los encerraron. Pataleando furioso, el dueño del circo fue el que más resistencia opuso. Por fin, también él miraba correr el tiempo detrás de los barrotes
    .cuentos_elef_rejas
    La gente que esa tarde se aglomeró delante de las boleterías, las encontró cerradas por grandes carteles que anunciaban: CIRCO TOMADO POR LOS TRABAJADORES. HUELGA GENERAL DE ANIMALES.
    Entretanto, Víctor y sus compañeros trataban de adiestrar a los hombres:
    — ¡Caminen en cuatro patas y luego salten a través de estos aros de fuego! ¡Mantengan el equilibrio apoyados sobre sus cabezas!
     
     cuentos_elef_alf
    — ¡No usen las manos para comer! ¡Rebuznen! ¡Maúllen! ¡Ladren! ¡Rujan!
    — ¡BASTA, POR FAVOR, BASTA! —gimió el dueño del circo al concluir su vuelta número doscientos alrededor de la carpa, caminando sobre las manos—. ¡Nos damos por vencidos! ¿Qué quieren?
    El loro carraspeó, tosió, tomó unos sorbitos de agua y pronunció entonces el discurso que le había enseñado el elefante:
    —...Con que esto no, y eso tampoco, y aquello nunca más, y no es justo, y que patatín y que patatán... porque... o nos envían de regreso a nuestras selvas... o inauguramos el primer circo de hombres animalizados, para diversión de todos los gatos y perros del vecindario. He dicho.
    Las cámaras de televisión transmitieron un espectáculo insólito aquel fin de semana: en el aeropuerto, cada uno portando su correspondiente pasaje en los dientes (o sujeto en el pico en el caso del loro), todos los animales se ubicaron en orden frente a la puerta de embarque con destino al África.
    Claro que el dueño del circo tuvo que contratar dos aviones: en uno viajaron los tigres, el león, los orangutanes, la foca, el osito y el loro. El otro fue totalmente utilizado por Víctor... porque todos sabemos que un elefante ocupa mucho, mucho espacio
    ... Estrella
     
     
     
     
     
     
     
    El golpe Militar de 1976 implementó un plan sistemático de "desaparición de biografía": las ideas discordantes "la orden" debian ser acalladas, y por ello se atacó a los refugios de la palabra. La literatura infantil no escapó a los siniestros secuestros: aduciendo exeso de imaginación y bajo el argumento de que fomentaban actitudes "subersivas" en los niños, muchos libros fueron prohibidos y sacados de circulación.
    Estos son algunos casos:

    La Torre de Cubos: Copias a mimeógrafo

    torre

    "Del análisis de la obra La Torre de Cubos se desprenden graves falencias tales como simbología confusa, cuestinamientos ideológicos-sociales, objetivos no adecuados al hecho estético, ilimitada fantasía, carencia de estímulos espirituales y trascendentes", sostiene la resolución N° 480 del Ministerio de Cultura y Educación de Córdoba que prohíbe la obra de Laura Devetach. Entre otros argumentos se aduce que el libro critica "la organización del trabajo, la propiedad privada y el principio de autoridad".

    Los cuentos de la autora cordobesa hablaban de la vida cotidiana —los padres que trabajan, las familias a las que no les alcanza la plata— en una época en que la literatura infantil recién comenzaba a consolidarse. Desarrollo que la dictadura intentó encorsetar. Hasta había palabras desaconsejadas por el poder militar: calzado en lugar de alpargatas, por citar un ejemplo recordado en un ensayo por Devetach.

    "La Torre de Cubos se prohibió primero en la provincia de Santa Fe, después siguió la provincia de Buenos Aires, Mendoza y la zona del Sur, hasta que se hizo decreto nacional. A partir de ahí la pasé bastante mal. Porque no se trataba de una cuestión de prestigio académico o de que el libro estuviera o no en las librerías. Uno tenía un Falcon verde en la puerta. Yo vivía en Córdoba y más de una vez tuve que dormir afuera. Finalmente nos vinimos con mi marido a Buenos Aires en busca de trabajo y anonimato. Durante todo ese período quise publicar y no pude."

    "Maravillosamente el libro siguió circulando pero sin mi nombre: era incluido en antologías, los maestros hacían copias a mimeógrafo y se los daban para leer a los alumnos. Muchos lectores se me acercaron después y me dijeron que habían leído mis cuentos en papeles sueltos, sin saber de quién eran. Recuerdo varias Ferias del Libro en las que las maestras me acercaban esas hojas mimeografiadas para que se las firmara."

    "Me consta que en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Córdoba muchos colegas y estudiantes hicieron denuncias con nombre y apellido nada más que para ocupar el lugar de los destituidos. Yo, además, trabajaba en un profesorado al que un colega entró como observador de mis clases. Hizo ciertas objeciones y, para concluir, sacó de la biblioteca libros de Cortázar, de Piaget, de gramática estructural y de matemática moderna."

    "Tengo grabadas imágenes bastante alucinantes de los atardeceres en la ciudad de Córdoba: gente que deambulaba por las calles con paquetitos, con valijas donde llevaban los libros, cuando se iban a dormir de un lado al otro. Parecían caracoles con sus caparazones a cuestas. Así era todo, silencioso y sórdido."

    Laura Devetach, escritora


    Un elefante ocupa mucho espacio: Prohibidas las huelgas

    elefante

    En 1976, Un elefante ocupa mucho espacio, el libro de Elsa Bornemann, (fue elegido para integrar la Lista de Honor) del Premio Internacional "Hans Christian Andersen", otorgado por International Board on Books for Young People, con sede en Suiza. Un año después era prohibido en la Argentina por relatar una huelga de animales. El decreto, fechado el 13 de octubre de 1977, incluía también a El nacimiento, los niños y el amor, de Agnés Rosenstiehl, editado —junto al de Bornemann— por Librerías Fausto.

    (Señalaba el decreto militar:) "En ambos casos se trata de cuentos destinados al público infantil, con una finalidad de adoctrinamiento que resulta preparatoria a la tarea de captación ideológica del accionar subversivo (...) De su análisis surge una posición que agravia a la moral, a la Iglesia, a la familia, al ser humano y a la sociedad que éste compone."

    "A lo largo de seis meses no pude escribir. Superado ese lapso, compuse la nouvelle titulada Bilembambudín o El último mago —publicada enseguida por Editorial Fausto— y a partir de ahí continué con la escritura, contra viento y marea. Pero la prohibición afectó particularmente mi relación con la existencia. En especial, debido a la gran cantidad de personas que decían apreciarme, quererme y que se borraron por completo a causa del decreto militar. Por extensión arbitraria del mismo tuve vedado el acceso a todo establecimiento de educación pública (de cualquier lugar de la Argentina y de cualquier nivel) hasta que terminó la dictadura."

    Elsa Bornemann, escritora.

    nacimiento

    La ultrabomba: Literatura sin prejuicios

     pueblo3

    Poco antes del Golpe, el recién estrenado sello Rompan Filas, de Augusto Bianco, había publicado dos libros infantiles que buscaban acercarse a los chicos con adultez y sin prejuicios. En El pueblo que no quería ser gris, la gente se opone a la decisión del rey de pintar todas las casas de un mismo color y empieza a teñirlas de rojo, azul y blanco mientras que en La ultrabomba, un piloto se niega a cumplir la orden de arrojar una bomba. Ambos fueron prohibidos por el decreto N° 1888, del 3 de septiembre de 1976.

    El siguiente libro de la colección fue imposible venderlo y para el cuarto les costó encontrar un lugar donde imprimirlo. Sólo aceptó una persona, a condición de que su nombre no figurara en el colofón.

    "Un día venía caminando por la calle Matienzo y vi que estaban haciendo un allanamiento. Yo —de prepotente y de odio que tenía— miré fijo al militar. El tipo me mandó un soldado con un arma que me abrió el bolso y encontró tres libros. Me dijo: —Ahá, cuántos libros tenés vos, pibe. —Yo me había olvidado que los llevaba, de lo contrario no hubiera mirado fijo al militar. El soldadito se detuvo en una foto de Marx que aparecía en un catálogo y en una del Che Guevara. —Qué cosas jodidas tenés, pibe —me encaró justo cuando lo llamaron por el handy. —Esta vez zafaste, pero dejate de embromar con esas cosas jodidas —repitió. Ese era el clima que se vivía: tener un libro era peligroso."

    Augusto Bianco, editor y traductor.

     

     

     

     

    October 16

    •AMUTUY•

    Ahí están festejando
    La conquista de ayer
    Con mi propia bandera
    Me robaron la fe
    Los del Remington antes
    Y sus leyes después
    Pisotearon mis credos
    Y mi forma de ser
    Me impusieron cultura
    Y este idioma también
    Lo que no me impusieron
    Fue el color de la piel
    Amutuy, Soledad,
    Que mi hermano me
    arrincona, sin piedad
    Vámonos que el alambre
    y el fiscal
    Pueden más Amutuy,
    sin mendigar
    Ahí están festejando
    Los del sable y la cruz
    Como me despojaron
    Sin ninguna razón
    Sometiendo a mi raza
    En el nombre de Dios.
    Con qué ley me juzgaron
    Por culpable de qué
    De ser libre en mi tierra
    O ser indio tal vez,
    Qué conquista festejan
    Que no puedo entender.
     
    RuBen PataGonia
     
    Cinco siglos resistiendo
    cinco siglos de coraje
    manteniendo siempre la esencia
     
    Es tu esencia y es semilla
    y esta dentro nuestro por siempre
     
    Se hace vida con el sol
    Y en la Pachamama florece
     
    Se hace vida con el sol
    Y EN LA PACHAMAMA FLORECE!!!
     
     
     
    Mujer Tobauntitled
     
     
    Si quieren escuchar el tema entren acá... vale la pena!
    No es un video... solo es el audio.
    SALUDOS GENTE!!!!!!!!
     
     
     
    More.
     
     
     
     

     


    October 09

    •Adagio en mi país•

    En mi país, que tristeza,
    la pobreza y el rencor.
    Dice mi padre que ya llegará
    desde el fondo del tiempo otro tiempo
    y me dice que el sol brillará
    sobre un pueblo que él sueña
    labrando su verde solar.
    En mi país que tristeza,
    la pobreza y el rencor.

    Tú no pediste la guerra,
    madre tierra, yo lo sé.
    Dice mi padre que un solo traidor
    puede con mil valientes;
    él siente que el pueblo, en su inmenso dolor,
    hoy se niega a beber en la fuente
    clara del honor.
    Tú no pediste la guerra,
    madre tierra, yo lo sé.

    En mi país somos duros:
    el futuro lo dirá.
    Canta mi pueblo una canción de paz.
    Detrás de cada puerta
    está alerta mi pueblo;
    y ya nadie podrá
    silenciar su canción
    y mañana también cantará.
    En mi país somos duros:
    el futuro lo dirá.

    En mi país, que tibieza,
    cuando empieza a amanecer.
    Dice mi pueblo que puede leer
    en su mano de obrero el destino
    y que no hay adivino ni rey
    que le pueda marcar el camino
    que va a recorrer.
    En mi país, que tibieza,
    cuando empieza a amanecer.

    En mi país somos miles y miles
    de lágrimas y de fusiles,
    un puño y un canto vibrante,
    una llama encendida, un gigante
    que grita: ¡Adelante... Adelante!
     
     
    Alfredo Zitarrosa.   "Textos políticos. 20 años de compromiso." 1960-1980
     
     
     
     
     
    Zitarrosa, fallecido a los 53 años, el 17 de enero de 1989, había nacido el 10 de marzo de 1936 en Montevideo. La trayectoria de este artista mayor de la cultura uruguaya se inició cuando tenía apenas ocho años de edad y cantó por primera vez en una radioemisora.
    En su juventud trabajó en múltiples oficios hasta que su privilegiada voz, su clara dicción y su perseverancia, le ubicaron como uno de los locutores más destacados de la radiotelefonía nacional. Lector empedernido, sus inquietudes artísticas le llevaron a incursionar en el arte dramático debutando, a los veintidós años en la obra La piel de los otros, del dramaturgo compatriota Juan Carlos Legido, con la dirección de Ruben Castillo. Un año después, en 1959 ganó el concurso municipal de poesía inédita.
    Su debut público como cantor fue en el año 1964 e inmediatamente grabó su primer disco, un doble que reunía cuatro canciones: "Milonga para una niña", "Mire amigo", "El camba" y "Recordándote".
    A partir de allí, el éxito le acompañó permanentemente, su popularidad creció día a día, dejando para el acervo popular composiciones que serán recordadas por siempre, entre ellas "Doña Soledad", "Milonga de ojos dorados", "Coplas al compadre Juan Miguel", "El violín de Becho", "Si te vas", "Pal´que se va", "El candombe del olvido" "Adagio a mi país", "Stefanie", "Adiós Madrid" y muchas otras, junto a esa obra inmensa que es "Guitarra negra".
    Muchas de estas canciones son fruto del exilio al que debió partir en 1976, perseguido por la dictadura uruguaya. Un exilio que, en su caso, fue superlativamente doloroso ya que ­según sus propias confesiones­ nunca logró adaptarse ni a la sociedad mexicana ni a la española, dos naciones que lo cobijaron generosamente y en las cuales vivió la mayor parte de ese tiempo.
    El 31 de marzo de 1984, en el marco de un operativo de desexilio, que trajo de regreso a la patria oriental a varios artistas (Daniel Viglietti, El Sabalero José Carbajal, Los Olimareños, Mario Benedetti y a los integrantes del teatro El Galpón, entre otros), Zitarrosa volvió al seno de su pueblo, siendo el primer músico en retornar. El recibimiento en el Aeropuerto Internacional de Carrasco fue apoteósico y en medio de una inmensa caravana de vehículos, el artista llegó finalmente a la sede de la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay, ubicada en las calles Camacuá y Reconquista, en donde, entre miles de uruguayos que fueron a recibirle, se reencontró con familiares, amigos y colegas, brindando allí sus primeras declaraciones en una emotiva y por momentos desbordada conferencia de prensa, en donde entre otros conceptos confesó que:
    -"la experiencia del exilio para mí fue muy dura, lo fue para todos, pero afortunadamente la gran mayoría, tanto cantores como dirigentes políticos y gremiales, asumieron el exilio en forma creativa. Yo, en cambio, no pude hacer eso. Es muy poco lo que pude hacer afuera cantando. Lo que hice fue repasar un repertorio algo anticuado, pero donde también podía hablar. Mis actuaciones en Italia, Australia, Canadá, Estados Unidos, Costa Rica, Panamá, México, Perú, Argentina, tenían el carácter de denuncia puntual de lo que sucedía en nuestro país. La creación me estuvo prohibida, sentía que no podía poner mi canto al servicio de un repertorio que me atrae poderosamente en lo artístico, que reconozco combativo. Sentía que la mía era una voz que podía desafinar, atentos como sabía que estaban los compatriotas que permanecían en Uruguay, con la idea misma del país de esos años.
    Hoy, de regreso al país, me encuentro con que nuestro pueblo ha creado una corriente de canto popular muy poderosa, de gran nivel, revulsiva, que expresa una realidad en la que debo insertarme, consciente de que si bien el futuro es nuestro, también hemos de construirlo entre todos y a partir de una unidad indispensable, especialmente en lo ideológico, pero también en lo político.
    En Uruguay, a diferencia de otros países, por citar uno digo Argentina, ya nunca más habrá un bipartidismo político como lo conocimos. Ya no se trata del poncho o del sobretodo. Ahora se trata del pueblo, y en eso estamos".
    Casi cinco años después, el 17 de enero de 1989, Alfredo pasaba a la inmortalidad.

     

     

     

     


    October 04

    Es necesario volver a retomar sin miedos ni prejuicios el tema de la revolución.
    Una revolución que necesariamente tiene que partir de esta realidad, aceptando que vivimos en el sistema capitalista, debemos pensar, actuar y animarnos a vivir desde otros paradigmas.
    No sólo diciendo sino haciendo, buscando coherencia entre la palabra y el gesto.
    Poniendo la paciencia impaciente en esta construcción.
    Y tenemos que ir todos sin discriminaciones, los intelectuales y los artistas, los cojos, los mudos y los ciegos, los que pueden y los que no pueden.
    Es darnos ánimo, encendernos los fueguitos, recuperar los ideales, tener siempre encendidas las luces del circo de la vida.
    Aunque los payasos estén tristes, la soga de los trapecistas
    derruidas y la carpa remendada, el circo de una nueva vida debe continuar.

    TRAPE PIES

    ...ESTÁ EN NOSOTROS...

    October 03

    Powerless

     
     
     
    - Sarah: Dame el niño.

    - Jareth: Sarah, cuidado. He sido generoso hasta ahora, pero puedo ser cruel.

    - Sarah: ¿Generoso? ¿Qué has hecho que sea generoso?

    - Jareth: ¡Todo! Todo lo que tú quisiste que hiciera. Pediste que me llevara el niño y me lo llevé. Tú te agachaste ante mí y yo estuve aterrador. He cambiado el orden del tiempo. He vuelto el mundo del revés. Y todo lo he hecho por tí. Estoy agotado de vivir según lo que tú esperabas de mí. ¿No es eso generosidad?

    - Sarah: Por increíbles peligros e innumerables fatigas, me he abierto camino hasta el castillo más allá de la ciudad de los goblins, porque mi voluntad es tan fuerte como la tuya y mi reino…

    - Jareth: ¡Basta! Espera… Mira Sarah, mira lo que te estoy ofreciendo… Tus sueños.

    - Sarah: Y mi reino igual de grande...

    - Jareth: Te pido tan poco… Deja sólo que te gobierne y podrás tener todo lo que tú quieras.

    - Sarah: Mi reino  igual de grande… ¡demonios! Nunca consigo recordar ese párrafo…

    - Jareth: Sólo témeme, amame, haz lo que te digo y yo seré tu esclavo.

    - Sarah: Mi reino igual de grande… mi reino igual de grande… No tienes poder sobre mí. ¡¡¡No tienes poder sobre mí!!!
     
     
     
      
     
     
     
     
    crystalanimate  Amo esta peliculaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaArco irisEstrella
     
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    September 27

    Juan Labrador.

    Juan Labrador

    Vieja casita de adobe, 
    piso de tierra, vieja de sol. 
    Nido de grillos y sombras,
    Juan de los Montes la levantó. 

    Trepón de sombra que espanta 
    fantasma de la oración. 
    Duerme la pena en el surco,
    llanto, pobreza y sudor 
    Y un tucu-tucu a la noche 
    en un catre de tiento 
    se le apagó. 

    Mientras el hacha le reza 
    al Dios por su labrador, 
    duerme la pena en el surco,
    llanto, pobreza y sudor 
    La noche va desandando 
    con su muerte lenta 
    el camino del sol. 

    Vieja casita de adobe 
    piso de tierra, vieja de sol. 
    Juan de los Montes la levantó 
    Juan de los Montes, Juan Labrador.

     

    Letra y música: Horacio Banegas

     

     

      

    No se pierdan este video... pone la piel de Pollo.

    ABRAZO PA TODOS!

    M.

    June 28

    •LoS AnDeS Es NaCioNaL•

    El fútbol
    La historia del fútbol es un triste viaje del placer
    al deber. A medida que el deporte se ha hecho industria, ha
    ido desterrando la belleza que nace de la alegría de
    jugar porque sí. En este mundo del fin de siglo, el fútbol
    profesional condena lo que es inútil, y es inútil
    lo que no es rentable. A nadie da de ganar esa locura que hace
    que el hombre sea niño por un rato, jugando como juega el niño
    con el globo y como juega el gato con el ovillo
    de lana: bailarín que danza con una pelota leve como
    el globo que se va al aire y el ovillo que rueda, jugando sin
    saber que juega, sin motivo y sin reloj y sin juez.
    El juego se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas
    y muchos espectadores, fútbol para mirar, y el espectáculo
    se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos
    del mundo, que no se organiza para jugar sino para impedir que
    se juegue. La tecnocracia del deporte profesional ha ido imponiendo
    un fútbol de pura velocidad y mucha fuerza, que renuncia
    a la alegría, atrofia la fantasía y prohíbe
    la osadía.
    Por suerte todavía aparece en las canchas, aunque sea
    muy de vez en cuando, algún descarado carasucia que se
    sale del libreto y comete el disparate de gambetear a todo el
    equipo rival, y al juez, y al público de las tribunas,
    por el puro goce del cuerpo que se lanza a la prohibida aventura
    de la libertad.
     
    El jugador
    Corre, jadeando, por la orilla. A un lado lo esperan los cielos
    de la gloria; al otro, los abismos de la ruina.
    El barrio lo envidia: el jugador profesional se ha salvado de
    la fábrica o de la oficina, le pagan por divertirse,
    se sacó la lotería. Y aunque tenga que sudar como
    una regadera, sin derecho a cansarse ni a equivocarse, él
    sale en los diarios y en latele, las radios dicen su nombre,
    las mujeres suspiran por él y los niños quieren
    imitarlo. Pero él, que había empezado jugando
    por el placer de jugar, en las calles de tierra de los suburbios,
    ahora juega en los estadios por el deber de trabajar y tiene
    la obligación de ganar o ganar.
    Los empresarios lo compran, lo venden, los prestan; y él
    se deja llevar a cambio de la promesa de más fama y dinero.
    Cúanto más éxito tiene, y más dinero
    gana, más preso está. Sometido a disciplina militar,
    sufre cada día el castigo de los entrenamientos feroces
    y se somete a los bombardeos de analgésicos y las infiltraciones
    de cortisona que olvidan el dolor y mienten la salud. Y en las
    vísperas de los partidos importantes, lo encierran en
    un campo de concentración donde cumple trabajos forzados,
    come comidas bobas, se emborracha con agua y duerme solo.
    En los otros oficios humanos, el ocaso llega con la vejez, pero
    el jugador de fútbol puede ser viejo a los treinta años.
    Los músculos se cansan temprano:
    - Éste no hace un gol ni con la cancha en bajada.
    - ¿Éste? Ni aunque le aten las manos al arquero.
    O antes de los treinta, si un pelotazo lo desmaya de mala manera,
    o la mala suerte le revienta un músculo, o una patada
    le rompe un hueso de esos que no tienen arreglo. Y algún
    mal día el jugador descubre que se ha jugado la vida
    a una sola baraja y que el dinero se ha volado y la fama también.
    La fama, señora fugaz, no le ha dejado ni una cartita
    de consuelo.
     
    El gol
    El gol es el orgasmo del fútbol. Como el orgasmo, el
    gol es cada vez menos frecuente en la vida moderna.
    Hace medio siglo, era raro que un partido terminara sin goles:
    0 a 0, dos bocas abiertas, dos bostezos. Ahora, los once jugadores
    se pasan todo el partido colgados del travesaño, dedicados
    a evitar los goles y sin tiempo para hacerlos.
    El entusiasmo que se desata cada vez que la bala blanca sacude
    la red puede parecer misterio o locura, pero hay que tener en
    cuenta que el milagro se da poco. El gol, aunque sea un golecito,
    resulta siempre goooooooooooooooooooo ooool en la garganta de los
    relatores de radio, un do de pecho capaz de dejar a Caruso
    mudo para siempre, y la multitud delira y el estadio se olvida
    de que es de cemento y se desprende de la tierra y se va al aire.
    *
     Pelota de fútbol Del libro “El Fútbol a Sol y Sombra”, Eduardo Galeano. Catalógos Editora, Bs. As., 1995
    June 21

    A los que están Conmigo, en las buenas y en las malas...

    ME SIRVE Y NO ME SIRVE

    La esperanza tan dulce:
    tan pulida tan triste
    la promesa tan leve
    no me sirve

    no me sirve tan mansa
    la esperanza

    la rabia tan sumisa
    tan débil tan humilde
    el furor tan prudente
    no me sirve

    no me sirve tan sabia
    tanta rabia

    el grito tan exacto
    si el tiempo lo permite
    alarido tan pulcro
    no me sirve

    no me sirve tan bueno
    tanto trueno

    el coraje tan dócil
    la bravura tan chirle
    la intrepidez tan lenta
    no me sirve

    no me sirve tan fría
    la osadía

    sí me sirve la vida
    que es vida hasta morirse
    el corazón alerta
    sí me sirve

    me sirve cuando avanza
    la confianza

    me sirve tu mirada
    que es generosa y firme
    y tu silencio franco
    sí me sirve

    me sirve la medida
    de tu vida

    me sirve tu futuro
    que es un presente libre
    y tu lucha de siempre
    sí me sirve

    me sirve tu batalla
    sin medalla

    me sirve la modestia
    de tu orgullo posible
    y tu mano segura
    sí me sirve

    me sirve tu sendero
    compañero.

    Mario BenedettiEstrellaM.B.