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December 18 Los Otros Cuentos...La historia de las miradasMira Capitán (porque debo aclararles que en el tiempo en que yo conocí al Viejo Antonio tenía yo el grado de Capitán Segundo de Infantería Insurgente, lo que no dejaba de ser un típico sarcasmo zapatista porque sólo éramos cuatro –desde entonces el Viejo Antonio me llama “Capitán”), mira Capitán, hubo un tiempo, hace mucho tiempo, en que nadie miraba… Sub Comandante Marcos. December 17 Viejos Amores....Vienen a visitarte de tanto en tanto
Ellos solos se anuncian en un sueño liviano, juntan las manos Son los viejos amores que te recorren, laberinto de flores aunque no los nombres Tienen forma de aire y dos aromas de siempre conocidos Nadie puede cambiar la música de sus palabras Son los viejos amores que se aparecen sin querer, de repente, aunque no los nombres Esos que te rescatan de algún abismo, los que dan la sonrisa, llaman esta mañana domingo por la ventana Son los viejos amores que están adentro, siempre latiendo, aunque no los nombres...
Las cosas raras que hacen los sueños no??? November 08 Un eLeFaNTe OcUpA MuuuCho EsPaCioQue un elefante ocupa mucho espacio lo sabemos todos. Pero que Víctor, un elefante de circo, se decidió una vez a pensar "en elefante", esto es, a tener una idea tan enorme como su cuerpo... ah... eso algunos no lo saben, y por eso se los cuento: -verano. Los domadores dormían en sus carromatos, alineados a un costado de la gran carpa. Los animales velaban desconcertados. No era para menos: cinco minutos antes el loro había volado de jaula en jaula comunicándoles la inquietante noticia. El elefante había declarado huelga general y proponía que ninguno actuara en la función del día siguiente.
— ¿Te has vuelto loco, Víctor? —le preguntó el león, asomando el hocico por entre los barrotes de su jaula—. ¿Cómo te atreves a ordenar algo semejante sin haberme consultado? ¡El rey de los animales soy yo! La risita del elefante se desparramó como papel picado en la oscuridad de la noche: —Ja. El rey de los animales es el hombre, compañero. Y sobre todo aquí, tan lejos de nuestras selvas... — ¿De qué te quejas, Víctor? —interrumpió un osito, gritando desde su encierro. ¿No son acaso los hombres los que nos dan techo y comida? —Tú has nacido bajo la lona del circo... —le contestó Víctor dulcemente. La esposa del criador te crió con mamadera... Solamente conoces el país de los hombres y no puedes entender, aún, la alegría de la libertad... — ¿Se puede saber para qué hacemos huelga? —gruñó la foca, coleteando nerviosa de aquí para allá. — ¡Al fin una buena pregunta! —exclamó Víctor, entusiasmado, y ahí nomás les explicó a sus compañeros que ellos eran presos... que trabajaban para que el dueño del circo se llenara los bolsillos de dinero... que eran obligados a ejecutar ridículas pruebas para divertir a la gente... que se los forzaba a imitar a los hombres... que no debían soportar más humillaciones y que patatín y que patatán. (Y que patatín fue el consejo de hacer entender a los hombres que los animales querían volver a ser libres... Y que patatán fue la orden de huelga general...) —Bah... Pamplinas... —se burló el león—. ¿Cómo piensas comunicarte con los hombres? ¿Acaso alguno de nosotros habla su idioma? —Sí —aseguró Víctor. El loro será nuestro intérprete —y enroscando la trompa en los barrotes de su jaula, los dobló sin dificultad y salió afuera. En seguida, abrió una tras otra las jaulas de sus compañeros. Al rato, todos retozaban en los carromatos. ¡Hasta el león! Los primeros rayos de sol picaban como abejas zumbadoras sobre las pieles de los animales cuando el dueño del circo se desperezó ante la ventana de su casa rodante. El calor parecía cortar el aire en infinidad de líneas anaranjadas... (Los animales nunca supieron si fue por eso que el dueño del circo pidió socorro y después se desmayó, apenas pisó el césped...) De inmediato, los domadores aparecieron en su auxilio: — ¡Los animales están sueltos! —gritaron a coro, antes de correr en busca de sus látigos. — ¡Pues ahora los usarán para espantarnos las moscas! —les comunicó el loro no bien los domadores los rodearon, dispuestos a encerrarlos nuevamente. — ¡Ya no vamos a trabajar en el circo! ¡Huelga general, decretada por nuestro delegado, el elefante! — ¿Qué disparate es este? ¡A las jaulas! —y los látigos silbadores ondularon amenazadoramente. — ¡Ustedes a las jaulas! —gruñeron los orangutanes. Y allí mismo se lanzaron sobre ellos y los encerraron. Pataleando furioso, el dueño del circo fue el que más resistencia opuso. Por fin, también él miraba correr el tiempo detrás de los barrotes La gente que esa tarde se aglomeró delante de las boleterías, las encontró cerradas por grandes carteles que anunciaban: CIRCO TOMADO POR LOS TRABAJADORES. HUELGA GENERAL DE ANIMALES.
Entretanto, Víctor y sus compañeros trataban de adiestrar a los hombres: — ¡Caminen en cuatro patas y luego salten a través de estos aros de fuego! ¡Mantengan el equilibrio apoyados sobre sus cabezas! — ¡No usen las manos para comer! ¡Rebuznen! ¡Maúllen! ¡Ladren! ¡Rujan! — ¡BASTA, POR FAVOR, BASTA! —gimió el dueño del circo al concluir su vuelta número doscientos alrededor de la carpa, caminando sobre las manos—. ¡Nos damos por vencidos! ¿Qué quieren? El loro carraspeó, tosió, tomó unos sorbitos de agua y pronunció entonces el discurso que le había enseñado el elefante: —...Con que esto no, y eso tampoco, y aquello nunca más, y no es justo, y que patatín y que patatán... porque... o nos envían de regreso a nuestras selvas... o inauguramos el primer circo de hombres animalizados, para diversión de todos los gatos y perros del vecindario. He dicho. Las cámaras de televisión transmitieron un espectáculo insólito aquel fin de semana: en el aeropuerto, cada uno portando su correspondiente pasaje en los dientes (o sujeto en el pico en el caso del loro), todos los animales se ubicaron en orden frente a la puerta de embarque con destino al África. Claro que el dueño del circo tuvo que contratar dos aviones: en uno viajaron los tigres, el león, los orangutanes, la foca, el osito y el loro. El otro fue totalmente utilizado por Víctor... porque todos sabemos que un elefante ocupa mucho, mucho espacio... El golpe Militar de 1976 implementó un plan sistemático de "desaparición de biografía": las ideas discordantes "la orden" debian ser acalladas, y por ello se atacó a los refugios de la palabra. La literatura infantil no escapó a los siniestros secuestros: aduciendo exeso de imaginación y bajo el argumento de que fomentaban actitudes "subersivas" en los niños, muchos libros fueron prohibidos y sacados de circulación.
Estos son algunos casos:
La Torre de Cubos: Copias a mimeógrafo "Del análisis de la obra La Torre de Cubos se desprenden graves falencias tales como simbología confusa, cuestinamientos ideológicos-sociales, objetivos no adecuados al hecho estético, ilimitada fantasía, carencia de estímulos espirituales y trascendentes", sostiene la resolución N° 480 del Ministerio de Cultura y Educación de Córdoba que prohíbe la obra de Laura Devetach. Entre otros argumentos se aduce que el libro critica "la organización del trabajo, la propiedad privada y el principio de autoridad". Los cuentos de la autora cordobesa hablaban de la vida cotidiana —los padres que trabajan, las familias a las que no les alcanza la plata— en una época en que la literatura infantil recién comenzaba a consolidarse. Desarrollo que la dictadura intentó encorsetar. Hasta había palabras desaconsejadas por el poder militar: calzado en lugar de alpargatas, por citar un ejemplo recordado en un ensayo por Devetach. "La Torre de Cubos se prohibió primero en la provincia de Santa Fe, después siguió la provincia de Buenos Aires, Mendoza y la zona del Sur, hasta que se hizo decreto nacional. A partir de ahí la pasé bastante mal. Porque no se trataba de una cuestión de prestigio académico o de que el libro estuviera o no en las librerías. Uno tenía un Falcon verde en la puerta. Yo vivía en Córdoba y más de una vez tuve que dormir afuera. Finalmente nos vinimos con mi marido a Buenos Aires en busca de trabajo y anonimato. Durante todo ese período quise publicar y no pude." "Maravillosamente el libro siguió circulando pero sin mi nombre: era incluido en antologías, los maestros hacían copias a mimeógrafo y se los daban para leer a los alumnos. Muchos lectores se me acercaron después y me dijeron que habían leído mis cuentos en papeles sueltos, sin saber de quién eran. Recuerdo varias Ferias del Libro en las que las maestras me acercaban esas hojas mimeografiadas para que se las firmara." "Me consta que en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Córdoba muchos colegas y estudiantes hicieron denuncias con nombre y apellido nada más que para ocupar el lugar de los destituidos. Yo, además, trabajaba en un profesorado al que un colega entró como observador de mis clases. Hizo ciertas objeciones y, para concluir, sacó de la biblioteca libros de Cortázar, de Piaget, de gramática estructural y de matemática moderna." "Tengo grabadas imágenes bastante alucinantes de los atardeceres en la ciudad de Córdoba: gente que deambulaba por las calles con paquetitos, con valijas donde llevaban los libros, cuando se iban a dormir de un lado al otro. Parecían caracoles con sus caparazones a cuestas. Así era todo, silencioso y sórdido." Laura Devetach, escritora Un elefante ocupa mucho espacio: Prohibidas las huelgas En 1976, Un elefante ocupa mucho espacio, el libro de Elsa Bornemann, (fue elegido para integrar la Lista de Honor) del Premio Internacional "Hans Christian Andersen", otorgado por International Board on Books for Young People, con sede en Suiza. Un año después era prohibido en la Argentina por relatar una huelga de animales. El decreto, fechado el 13 de octubre de 1977, incluía también a El nacimiento, los niños y el amor, de Agnés Rosenstiehl, editado —junto al de Bornemann— por Librerías Fausto. (Señalaba el decreto militar:) "En ambos casos se trata de cuentos destinados al público infantil, con una finalidad de adoctrinamiento que resulta preparatoria a la tarea de captación ideológica del accionar subversivo (...) De su análisis surge una posición que agravia a la moral, a la Iglesia, a la familia, al ser humano y a la sociedad que éste compone." "A lo largo de seis meses no pude escribir. Superado ese lapso, compuse la nouvelle titulada Bilembambudín o El último mago —publicada enseguida por Editorial Fausto— y a partir de ahí continué con la escritura, contra viento y marea. Pero la prohibición afectó particularmente mi relación con la existencia. En especial, debido a la gran cantidad de personas que decían apreciarme, quererme y que se borraron por completo a causa del decreto militar. Por extensión arbitraria del mismo tuve vedado el acceso a todo establecimiento de educación pública (de cualquier lugar de la Argentina y de cualquier nivel) hasta que terminó la dictadura." Elsa Bornemann, escritora. La ultrabomba: Literatura sin prejuicios Poco antes del Golpe, el recién estrenado sello Rompan Filas, de Augusto Bianco, había publicado dos libros infantiles que buscaban acercarse a los chicos con adultez y sin prejuicios. En El pueblo que no quería ser gris, la gente se opone a la decisión del rey de pintar todas las casas de un mismo color y empieza a teñirlas de rojo, azul y blanco mientras que en La ultrabomba, un piloto se niega a cumplir la orden de arrojar una bomba. Ambos fueron prohibidos por el decreto N° 1888, del 3 de septiembre de 1976. El siguiente libro de la colección fue imposible venderlo y para el cuarto les costó encontrar un lugar donde imprimirlo. Sólo aceptó una persona, a condición de que su nombre no figurara en el colofón. "Un día venía caminando por la calle Matienzo y vi que estaban haciendo un allanamiento. Yo —de prepotente y de odio que tenía— miré fijo al militar. El tipo me mandó un soldado con un arma que me abrió el bolso y encontró tres libros. Me dijo: —Ahá, cuántos libros tenés vos, pibe. —Yo me había olvidado que los llevaba, de lo contrario no hubiera mirado fijo al militar. El soldadito se detuvo en una foto de Marx que aparecía en un catálogo y en una del Che Guevara. —Qué cosas jodidas tenés, pibe —me encaró justo cuando lo llamaron por el handy. —Esta vez zafaste, pero dejate de embromar con esas cosas jodidas —repitió. Ese era el clima que se vivía: tener un libro era peligroso." Augusto Bianco, editor y traductor. October 16 •AMUTUY•Ahí están festejando
La conquista de ayer Con mi propia bandera Me robaron la fe Los del Remington antes Y sus leyes después Pisotearon mis credos Y mi forma de ser Me impusieron cultura Y este idioma también Lo que no me impusieron Fue el color de la piel Amutuy, Soledad, Que mi hermano me arrincona, sin piedad Vámonos que el alambre y el fiscal Pueden más Amutuy, sin mendigar Ahí están festejando Los del sable y la cruz Como me despojaron Sin ninguna razón Sometiendo a mi raza En el nombre de Dios. Con qué ley me juzgaron Por culpable de qué De ser libre en mi tierra O ser indio tal vez, Qué conquista festejan Que no puedo entender. RuBen PataGonia
Cinco siglos resistiendo
cinco siglos de coraje
manteniendo siempre la esencia
Es tu esencia y es semilla
y esta dentro nuestro por siempre
Se hace vida con el sol
Y en la Pachamama florece
Se hace vida con el sol
Si quieren escuchar el tema entren acá... vale la pena!
No es un video... solo es el audio.
SALUDOS GENTE!!!!!!!!
More.
October 09 •Adagio en mi país•En mi país, que tristeza,
la pobreza y el rencor. Dice mi padre que ya llegará desde el fondo del tiempo otro tiempo y me dice que el sol brillará sobre un pueblo que él sueña labrando su verde solar. En mi país que tristeza, la pobreza y el rencor. Tú no pediste la guerra, madre tierra, yo lo sé. Dice mi padre que un solo traidor puede con mil valientes; él siente que el pueblo, en su inmenso dolor, hoy se niega a beber en la fuente clara del honor. Tú no pediste la guerra, madre tierra, yo lo sé. En mi país somos duros: el futuro lo dirá. Canta mi pueblo una canción de paz. Detrás de cada puerta está alerta mi pueblo; y ya nadie podrá silenciar su canción y mañana también cantará. En mi país somos duros: el futuro lo dirá. En mi país, que tibieza, cuando empieza a amanecer. Dice mi pueblo que puede leer en su mano de obrero el destino y que no hay adivino ni rey que le pueda marcar el camino que va a recorrer. En mi país, que tibieza, cuando empieza a amanecer. En mi país somos miles y miles de lágrimas y de fusiles, un puño y un canto vibrante, una llama encendida, un gigante que grita: ¡Adelante... Adelante! Alfredo Zitarrosa. "Textos políticos. 20 años de compromiso." 1960-1980
Zitarrosa, fallecido a los 53 años, el 17 de enero de 1989, había nacido el 10 de marzo de 1936 en Montevideo. La trayectoria de este artista mayor de la cultura uruguaya se inició cuando tenía apenas ocho años de edad y cantó por primera vez en una radioemisora.
En su juventud trabajó en múltiples oficios hasta que su privilegiada voz, su clara dicción y su perseverancia, le ubicaron como uno de los locutores más destacados de la radiotelefonía nacional. Lector empedernido, sus inquietudes artísticas le llevaron a incursionar en el arte dramático debutando, a los veintidós años en la obra La piel de los otros, del dramaturgo compatriota Juan Carlos Legido, con la dirección de Ruben Castillo. Un año después, en 1959 ganó el concurso municipal de poesía inédita.
Su debut público como cantor fue en el año 1964 e inmediatamente grabó su primer disco, un doble que reunía cuatro canciones: "Milonga para una niña", "Mire amigo", "El camba" y "Recordándote".
A partir de allí, el éxito le acompañó permanentemente, su popularidad creció día a día, dejando para el acervo popular composiciones que serán recordadas por siempre, entre ellas "Doña Soledad", "Milonga de ojos dorados", "Coplas al compadre Juan Miguel", "El violín de Becho", "Si te vas", "Pal´que se va", "El candombe del olvido" "Adagio a mi país", "Stefanie", "Adiós Madrid" y muchas otras, junto a esa obra inmensa que es "Guitarra negra".
Muchas de estas canciones son fruto del exilio al que debió partir en 1976, perseguido por la dictadura uruguaya. Un exilio que, en su caso, fue superlativamente doloroso ya que según sus propias confesiones nunca logró adaptarse ni a la sociedad mexicana ni a la española, dos naciones que lo cobijaron generosamente y en las cuales vivió la mayor parte de ese tiempo.
El 31 de marzo de 1984, en el marco de un operativo de desexilio, que trajo de regreso a la patria oriental a varios artistas (Daniel Viglietti, El Sabalero José Carbajal, Los Olimareños, Mario Benedetti y a los integrantes del teatro El Galpón, entre otros), Zitarrosa volvió al seno de su pueblo, siendo el primer músico en retornar. El recibimiento en el Aeropuerto Internacional de Carrasco fue apoteósico y en medio de una inmensa caravana de vehículos, el artista llegó finalmente a la sede de la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay, ubicada en las calles Camacuá y Reconquista, en donde, entre miles de uruguayos que fueron a recibirle, se reencontró con familiares, amigos y colegas, brindando allí sus primeras declaraciones en una emotiva y por momentos desbordada conferencia de prensa, en donde entre otros conceptos confesó que:
-"la experiencia del exilio para mí fue muy dura, lo fue para todos, pero afortunadamente la gran mayoría, tanto cantores como dirigentes políticos y gremiales, asumieron el exilio en forma creativa. Yo, en cambio, no pude hacer eso. Es muy poco lo que pude hacer afuera cantando. Lo que hice fue repasar un repertorio algo anticuado, pero donde también podía hablar. Mis actuaciones en Italia, Australia, Canadá, Estados Unidos, Costa Rica, Panamá, México, Perú, Argentina, tenían el carácter de denuncia puntual de lo que sucedía en nuestro país. La creación me estuvo prohibida, sentía que no podía poner mi canto al servicio de un repertorio que me atrae poderosamente en lo artístico, que reconozco combativo. Sentía que la mía era una voz que podía desafinar, atentos como sabía que estaban los compatriotas que permanecían en Uruguay, con la idea misma del país de esos años.
Hoy, de regreso al país, me encuentro con que nuestro pueblo ha creado una corriente de canto popular muy poderosa, de gran nivel, revulsiva, que expresa una realidad en la que debo insertarme, consciente de que si bien el futuro es nuestro, también hemos de construirlo entre todos y a partir de una unidad indispensable, especialmente en lo ideológico, pero también en lo político.
En Uruguay, a diferencia de otros países, por citar uno digo Argentina, ya nunca más habrá un bipartidismo político como lo conocimos. Ya no se trata del poncho o del sobretodo. Ahora se trata del pueblo, y en eso estamos".
Casi cinco años después, el 17 de enero de 1989, Alfredo pasaba a la inmortalidad.
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